Para decir algo sobre estética y política debo recurrir al significado de cada una de las anteriores palabras y recorrer un poco la historia, y luego abordarlas desde un contexto determinado que más adelante expondré.
Estética, rama de la filosofía, también denominada filosofía o teoría del arte, relacionada con la esencia y la percepción de la belleza y la fealdad. La estética se ocupa también de la cuestión de si estas cualidades están de manera objetiva presentes en las cosas, a las que pueden calificar, o si existen sólo en la mente del individuo, por lo tanto, su finalidad es mostrar si los objetos son percibidos de un modo particular, el modo estético, o si los objetos tienen, en sí mismos, cualidades específicas o estéticas. La estética también se plantea si existe diferencia entre lo bello y lo sublime.
El filósofo Johann Gottlieb Fichte consideraba la belleza una virtud moral. Al crear un mundo en el que la belleza, al igual que la verdad, es un fin, el artista anuncia la absoluta libertad, que es el objetivo de la voluntad humana. Para Fichte, el arte es individual o social, aunque satisface un importante propósito humano.
Immanuel Kant, estuvo interesado en los juicios del gusto estético. En su obra Crítica del juicio (1790) proponía que los objetos pueden ser juzgados bellos cuando satisfacen un deseo desinteresado que no implica intereses o necesidades personales.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel, lo bello en la naturaleza es todo lo que el espíritu humano encuentra grato y conforme al ejercicio de la libertad espiritual e intelectual. Ciertas cosas de la naturaleza pueden ser más agradables y placenteras, y estos objetos naturales son reorganizados por el arte para satisfacer exigencias estéticas, tomado de Su obra Estética (1832).

Ahora tomaré un concepto de política, “Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
Cortesía y buen modo de portarse.
Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.
[1]”
Después de una ubicación conceptual abordaré el problema sobre estética y política, en nuestro contexto colombiano, ya que se utilizan algunas de las características conceptuales antes descritas en la realización de eventos donde se involucran aspectos estéticos tales como lo bello, desde lo físico, para publicitar campañas, alejando el real sentido de inspiración que podía tener un cuerpo bello o figura bella para los griegos, como por ejemplo para Platón ó Sócrates, ya que se representaba la sabiduría, el amor y la felicidad con lo bello, pero ahora, se utiliza éste tipo de belleza solo para atraer partidarios a la secta política y convencerlos de participar de los asuntos públicos de un país a través de la democracia, ejercida y movida por la fantasía pornográfica del detalle burlesco y entorpecedor que se marca por la ropa ajustada o corta, y me pregunto, ¿Qué tiene que ver una ideología política, con las curvas, voluptuosidad y plasticidad de mujeres y hombres en una campaña donde se invita a la reflexión en sentido participativo?, ¿acaso es un distractor ante la superficialidad de los planteamientos insulsos de hombres y mujeres que dicen realizar un ejercicio o arte de opinión en lo que se refiere al gobierno de los estados?.
Desde lo anterior se desvirtúa el concepto de estética planteado por fichte, que consideraba la belleza como sinónimo de verdad, pero cual verdad si se disfraza detrás de la imagen física distractora y difamadora.
Pero el problema se agudiza cuando se habla de bienes duraderos y resistentes al tribunal de la critica, donde la belleza se queda sin piso, al igual que la política, ya que se han ido por las ramas, desviándose del sentido las mismas, haciendo una mezcla peligrosa, incurriendo en lo experimental, e irresponsable, siendo el mejor argumento la cólera y culpa, pero sobre terceros.
También, Kant, dice que lo estético tiene su valor e importancia siempre y cuando se utilice desinteresadamente en la satisfacción de un deseo, contrario a lo planteado anteriormente.
Lo que sucede en realidad es que existe un desconocimiento del significado de estética y política, y por ende si sucede lo anterior no habrá una aplicación debida en el uso de la política y de la estética en nuestro país. Ya que se desvirtúa el valor de la mujer y del hombre en la búsqueda de la belleza estética, llegando a los limites de la brusquedad en la consecución de la misma, donde se relativiza el asunto, ya que para unas personas algo o alguien es bello o bella, pero para otras es fea o feo, o al extremo, horroroso.
Pero algunos dicen de dientes para afuera que la belleza va por dentro, que no importa lo físico, pero aquí salta la pregunta, ¿es un consuelo para aquellos que físicamente no son aventajados? O está orientado hacia el planteamiento hegeliano, de la belleza desde la gratitud del espíritu, pero dándole la oportunidad al arte para reorganizarlos. Y también se puede decir en la misma sintonía de pensamiento que la política influye en el desarrollo de pensamientos y posturas mediocres al ser conformistas con las ideas y promesas de hombres y mujeres que se pelean por ser reconocidos.
Ahora abordaré el tema desde otro ámbito, sin dejar de lado lo anterior. Dentro de la estética urbana, se distingue el paisaje urbano, expresión que se refiere a la visualización directa e inmediata de la ciudad, de la morfología urbana, que tiene más relación con los conceptos de estructura urbana, tejido, trama y tipologías.
Abusando de la terminología kantiana, podría caracterizar a la morfología urbana como la cosa en sí y al paisaje urbano como su expresión fenomenológica. Entender el paisaje urbano como una resultante de la estructura de la ciudad es superador de la concepción meramente escenográfica de la ciudad, por ejemplo las calles tradicionales, monumentos entre otros.
Constituyen el paisaje urbano tanto los edificios, su volumetría y fachada, como los elementos constitutivos estructurales y accesorios del espacio público, pavimentos, árboles, mobiliario, asientos, faroles, canteros, semáforos, señalizaciones, cestos, publicidades, tanques de agua, vehículos, e incluso su propia gente, sus vestimentas, etc.
El paisaje natural y la naturaleza reconstituida artificialmente constituyen parte esencial del paisaje urbano, pero son solo una parte de éste. Debe tenerse entonces especial cuidado en no confundir ambos términos, porque se reduciría el paisaje de la ciudad a una mínima parte de sus componentes. Claro que uno de los aspectos más definitorios del paisaje urbano es la forma en que la ciudad construida se integra con su soporte natural.
Además de su efecto visual y sensorial, el paisaje urbano tiene un rol fundamental en la construcción de la ciudad, de la forma en que los habitantes y visitantes de la ciudad comprenden su forma y estructura y logran ubicarse en ella, y establecer sus recorridos, y en definitiva su identidad como habitantes de una ciudad.
Existe una imagen mental de la ciudad que forma parte constitutiva de la identidad ciudadana de sus residentes. Son estos elementos del paisaje los que permiten diferenciar las distintas áreas y sectores de la ciudad y permiten ubicarse en ella y reconocer las partes que la componen. Esta dimensión identitaria del paisaje urbano es un factor a tener en cuenta al realizar transformaciones de la ciudad.
En el arte auténtico se realiza esta política como crítica, reflexión sobre los límites, relación y movimiento de nuestras capacidades de representación y de acción, como libertad, como respeto y como justicia de lo particular. La característica política del arte está pues en su recepción estética, pública.
Pero las ciudades se contaminan a diario con la publicidad arrojada inescrupulosamente, tratando de obtener resultados políticos, arrojando como resultado contaminación atentando contra la estética de la ciudad, aun más, cuando se realizan las marchas con fines supuestamente humanitarios o de convergencia ciudadana.
La política solo se hace cuando se sale de los planos superficiales de la piel, atravesando los límites de la lógica.
REFERENTES CONCEPTUALES
[1] GARCIA PELAYO, R. Diccionario usual Larousse,Larouse, 1994, Dinamarca-colombia.Pág 508.
Dussel, Enrique (2001) Hacia un a filosofía política Crítica. Editorial Desclée De Brouwer. S.A. Bilbao. España.